miércoles, 20 de julio de 2016

NUESTRA PALABRA



NUESTRA PALABRA

Nos dirigimos a la comunidad sanmarquina para expresar nuestro reconocimiento y gratitud a todos los docentes y estudiantes que nos han brindado su apoyo. Vaya a todos ellos nuestro abrazo fraterno y el compromiso de trabajar juntos para hacer de nuestra institución, efectivamente, la universidad nacional mayor.

UN NUEVO ESCENARIO
El domingo 17 de julio los sanmarquinos acudimos a elegir nuevas autoridades por voto universal y directo. Más allá de los resultados, este hecho abre un nuevo escenario, que exige nuevos actores, los cuales van emergiendo sobre todo entre el componente más dinámico de la universidad: los docentes jóvenes y los estudiantes. En Acuerdo Institucional Sanmarquino apostamos con firmeza a que fuera así desde hace catorce años.

NUESTRA GRATITUD POR EL RESPALDO OBTENIDO
En coherencia con ello, pusimos a disposición de los sanmarquinos una plancha rectoral construida con cariño, con candidatos intachables y de reconocida trayectoria académica y personal. Más allá de la distribución del voto por tercios, en una lógica moderna de ciudadanía, donde cada voto representa una voluntad y una opinión, podemos decir que obtuvimos un notable segundo lugar con 5441 votos, como resultado del entusiasmo con que los jóvenes, tanto docentes como estudiantes, que son siempre el factor del cambio, apostaron ampliamente por nosotros. Ello ratifica que la opción por el cambio se mantiene firme en San Marcos.

POR DONDE VA EL CAMBIO
Para nosotros ese cambio exige de los actores, ante todo, conducta honesta, transparente y consecuente, capacidad programática y de diálogo. El cambio en San Marcos y el país no se define en el orden instrumental, técnico, del mero cálculo que se presta en política a la manipulación, al acomodo y al “todo vale”, que termina justificando al “roba, pero hace obras” o al transfuguismo, que infestan el país y representan lo peor del pasado. Hemos apostado a renovar San Marcos y nos mantenemos firmes en esa opción, tomando distancia de esas actitudes; más allá del cálculo inmediatista; porque miramos al futuro, a un horizonte mayor; porque nos proponemos sumar a las fuerzas que buscan cambiar al país. Nos reafirma en ese camino el resultado alcanzado con escasos recursos, ofrecidos con generosidad, a fuerza de corazón, por el apoyo solidario y entusiasta de jóvenes estudiantes y docentes, cuya esperanza es la nuestra. Jamás los defraudaremos.

LAS TENDENCIAS
No obstante, el resultado final que se obtuvo en la elección rectoral, ponderando los votos, dio pase a la segunda vuelta al ingeniero Orestes Cachay y al juez supremo Javier Villa Stein, manifestando que hay entre los docentes (que en la actual lógica estamental definen los resultados) un sector que desconfía del cambio o se opone a él, con el que es preciso dialogar. Aun así, es de notar que los votos sumados por los sectores docentes que antes ganamos las elecciones para la Asamblea Estatutaria configura una tendencia mayoritaria a favor de cambios en la universidad. Ello se ratifica entre los estudiantes, en cuyas elecciones para el Consejo Universitario, órgano ejecutivo supremo de la universidad, ganó inobjetablemente la lista que representa el cambio y la apuesta por reformar San Marcos. La nueva gestión rectoral deberá tomar muy en cuenta estas marcadas tendencias.

NI UN PASO ATRÁS
En este escenario, nos preocupa la presencia en la lista del ingeniero Cachay de posiciones como la que representa su candidata al Vicerrectorado Académico, Elizabeth Canales, vinculada directamente al grupo de poder de Pedro Cotillo que paralizó la vida administrativa y dañó la actividad académica en San Marcos. Más aún, nos preocupa la presencia, en segundo lugar, del candidato Javier Villa Stein, con una agenda oculta, un desempeño polémico en el Poder Judicial y cercanía al grupo político que apostó por la mercantilización de la educación y se opuso a los cambios en la universidad peruana. Los emplazamos, por tanto, a explicitar sus compromisos y señalamos que defenderemos el camino de reformas abierto por el nuevo Estatuto, buscando construir una universidad de calidad, tal como lo demanda la comunidad sanmarquina y el país.

ACUERDO SE RENUEVA, REAFIRMANDO LA NECESIDAD DEL CAMBIO
Ante ello, con el respaldo acumulado en este proceso electoral y en concordancia con nuestras propuestas de cambio, con el mismo entusiasmo desplegado en la campaña, vamos en camino a construir un amplio movimiento universitario en que docentes, estudiantes, egresados y trabajadores confluyamos en defensa de un programa de reformas para que San Marcos retome su posición de liderazgo en el país. Tareas inmediatas como la renegociación del intercambio vial, la modernización integral de la seguridad o la pronta mejora del ornato; tareas de mediano plazo, pero urgente inicio, como la reestructuración de la administración en camino hacia el gobierno electrónico, el rediseño del Posgrado para dar impulso a la investigación, el diseño de potentes Estudios Generales, la conversión de la modesta clínica en un Hospital Docente, la potenciación del Centro de Idiomas, del Centro Cultural, del sistema de museos, de la Radio Televisión y Prensa de San Marcos, de los IVITAs; la creación de un Centro de Altos Estudios Estratégicos, de un Instituto de Estudios de Opinión, de un sistema de consultorías; la apertura del estadio para uso de la comunidad sanmarquina; el saneamiento de los bienes y propiedades, etc.; propuestos como parte de nuestro Plan de Gobierno, deben ser implementados, pues son demandas muy sentidas de la comunidad sanmarquina. Para garantizar que así sea, convocamos a construir un amplio movimiento universitario. Esa es nuestra tarea prioritaria y nuestro compromiso con los sanmarquinos y el país.

Martes 19 de julio de 2016

Consejo Directivo

¡QUE VIVA, CREZCA Y FLOREZCA SAN MARCOS!

¡RENOVAR SAN MARCOS PARA CAMBIAR AL PERÚ!

Visite nuestra página web: www.acuerdoinstitucionalunmsm.edu.pe Escríbanos a nuestro correo electrónico: acuerdo.institucional.unmsm1@gmail.com


sábado, 16 de julio de 2016

SAN MARCOS, ENTRE LA CONTINUIDAD Y EL CAMBIO. A PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN DEL NUEVO RECTOR


SAN MARCOS, ENTRE LA CONTINUIDAD Y EL CAMBIO. A PROPÓSITO DE LA ELECCIÓN DEL NUEVO RECTOR

Escribe: Marcos Garfias
Historiador. Investigador del Instituto de Estudios Peruanos

San Marcos se juega su futuro
Siete candidatos se disputan el rectorado de la universidad pública más importante del país. El nuevo sistema de elección sobre la base del “voto universal” ha permitido que los candidatos muestren sus rostros y sus propuestas a toda la comunidad. Con el antiguo sistema asambleísta era imposible saber quiénes tentaban a este cargo, por qué aspiraban a él y qué le ofrecían a los sanmarquinos. Nada de eso era necesario. Todo se negociaba y se decidía bajo la mesa. La voluntad de la mayoría de estudiantes y docentes poco importaba en la elección final. 
En el nuevo esquema del “voto universal” el peso de los docentes es mayor que el de los estudiantes. El voto de 2,300 docentes cuenta más que el de 41,000 estudiantes. Estos últimos sólo valen un tercio del total pese a su mayor número, por lo tanto su voto será decisivo sólo si se concentra en alguno de los candidatos.
Si bien el nuevo esquema es mejor que el anterior, el mayor peso del voto docente ha provocado que casi todas las candidaturas tengan un tono conservador. La mayoría de candidatos ha tenido que construir alianzas con las distintas agrupaciones de docentes que existen en la universidad. Aquellas alianzas si bien pueden servir para impulsar los cambios prometidos, también pueden convertirse en verdaderas trabas para consolidar reformas profundas, puesto que muchas de estas agrupaciones no están dispuestas a renunciar a las cuotas de poder que han construido a lo largo de años al interior de la universidad.
LOS SIETE CANDIDATOS Y LOS SECTORES DOCENTES QUE LOS RESPALDAN SE MUEVEN EN ESE ESPECTRO POLÍTICO DE CAMBIO O DE CONTINUIDAD. 
EN LOS EXTREMOS SE UBICAN DE UN LADO AQUELLOS QUE SE HAN OPUESTO A CUALQUIER TIPO DE REFORMAS A LO LARGO DE LOS AÑOS, DEFENDIENDO INTERESES ESTRICTAMENTE PARTICULARES SIN PREOCUPARSE MUCHO POR EL DESTINO DE LA UNIVERSIDAD (PIENSO EN LOS SECTORES QUE SOSTIENEN AL CANDIDATO JAVIER VILLA STEIN). 
EN TANTO, DEL OTRO LADO, SE UBICAN AQUELLOS QUE HAN PLANTEADO REFORMAS PROFUNDAS Y HAN LUCHADO POR ESTAS SIN PERDER LA COHERENCIA DE UN DISCURSO QUE ABOGA POR UNA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE CALIDAD Y QUE SEA AL MISMO TIEMPO PROFUNDAMENTE DEMOCRÁTICA (PIENSO EN EL CANDIDATO ZENÓN DEPAZ Y EL SECTOR QUE LO ACOMPAÑA). 
ENTRE ESTAS DOS POSTURAS SE MUEVEN LOS DEMÁS CANDIDATOS.
Es difícil saber si los estudiantes entienden con claridad cuál es el lugar que ocupa cada uno de los candidatos en este espectro político. Más allá de las propuestas, una mayor información sobre este aspecto puede servir para emitir un voto más juicioso. Así, en medio de la incertidumbre dejada por una corta campaña electoral que no ha permitido conocer a fondo a los candidatos y los sectores docentes que los respaldan, los sanmarquinos decidirán este domingo a quién le van a confiar el destino de la antigua universidad. Quienes no participamos de este proceso, esperaremos con esperanza el resultado.


Publicado hoy en el portal La mula

SANMARQUINOS CON ZENÓN DEPAZ - JUEVES, 14 DE JULIO DE 2016

A recuperar san marcos para cambiar el perú


Pronunciamiento de apoyo
LOS ABAJO FIRMANTES apoyamos la candidatura de Zenón Depaz Toledo para Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Zenón Depaz es docente de Filosofía y un intelectual y gestor público comprometido con la Reforma Universitaria. Consideramos relevante, en primer término, el estilo de trabajo que caracteriza a Zenón Depaz: dialogante, respetuoso de las opiniones diversas, honesto, y por sobre todo, coherente y firme en las decisiones que toma. San Marcos necesita un rector que trabaje en equipo y que logre tejer acuerdos y consensos por la universidad pública. Asimismo, frente al olvido y deterioro de nuestra universidad pública, se necesita que San Marcos retome liderazgo y relevancia social. Para ello hace falta un equipo que conduzca y permitan los apoyos necesarios para lograr una universidad moderna, transparente, líder en investigación científica, que reconozca y promueva su diversidad cultural, y con los recursos que le permitan sostener y cumplir su misión central: la formación ciudadana, la excelencia académica, la innovación creativa en todas las ciencias, y el desarrollo tecnológico de las y los peruanos. Saludamos la voluntad de Zenón Depaz de liderar la principal universidad pública del país. San Marcos se merece un Rector que pueda tomar de inmediato las medidas idóneas y concretas que garanticen una educación universitaria de calidad, creativa, innovadora y al servicio del país y su desarrollo. Respaldamos la candidatura de Zenón Depaz. Su elección como rector es una gran oportunidad para San Marcos, y una oportunidad para el país.

Firmas:

DOCENTES: Ulises Nuñez Chávez, Gustavo Solís Fonseca, Jürgen Golte, Carlota Casalino, Fabiola Yeckting Vilela, Humberto Rodríguez Pastor, Nanda Leonardini Herane, Martha Valdivia Cuya, Carlos Fernández Fontaineau, Esther Velarde Consoli, César Zarzosa Gonzalez, Carlos Magno Salcedo, Marcos Sotelo, Iván Abrill Mendoza, Jaime Vento, Zully Acosta, José Antonio Chumacero, Jaime Villanueva Barreto, Celia Rodríguez Olaya, Desiderio Evangelista, Humberto Quispe Hernández, Iris Tinoco Casallo, Alicia Fernández Gusto, Rosario Jiménez Alva, Pedro Rodolfo Rojas Silva, Pilar Bardales Puntriano, Hugo Sánchez Díaz, Oswaldo Gonzales, Pedro Tito Huamaní, Dora Esperanza Vidal, María Elena Ruiz, Juana Cuba, Carolina Albornoz Falcon, Raúl Zevallos Ortiz, Javier Armijo Carranza, Miguel Ángel Polo Santillán, Juan Zeballos, Aníbal Campos Rodrigo, Robert Miranda Castillo, Alicia Salas, Roger Merino Acuña, Luz Peralta Apaza, Gaby Vargas Vargas, Oscar Augusto García Zárate, Dante Dávila Morey, Javier Aldama Pinedo, Richard Orozco Contreras, David Villena Saldaña, Humberto Quispe Hernández, Álvaro Revolledo Novoa, Jorge Quispe Cárdenas, Saúl Rengifo Vela, Víctor Hugo Martel Paredes, Elsa Vílchez Jiménez, José Ventocilla Maestre,Carlos Alberto Acuña Ramos, Ana Maria Gutierrez Huby, Miguel Beretta, Isabel Amemiya, Alicia Fernadez Gusti, Jaime Enrique Amaya, Víctor Alva, Ricardo Canales, Walter Flores, María Elena Ruiz, Walter Contreras, Isabel Polo, Eloy Avalos, Guillermo Vargas, Juan Espinoza Espinoza, Manuel Luna, Gilberto Salas, Cesareo Condorhuamán, Walter Barrutia, Walter Contreras, Gina Yáñez de la Borda, Hugo Arbieto Sarmiento, Edmundo Murrugarra Florián (siguen firmas)

PERSONALIDADES: Verónika Mendoza, Matilde Caplansky, Ricardo Cuenca, Nelson Vallejo-Gomez, Rocío Silva Santisteban Manrique, Edmundo Murrugarra Florían, Orlando Gonzales Nieves (rector UNT), Homero Ango (rector UNSCH), Jorge Aurelio Oliva Núñez (rector UNPRG), Carlos Malpica Faustor (ex Ministro de Educación), Flor Huilca, Lieve Delanoy, Eduardo Gonzales-Cueva, Verónica Ferrari, José Antonio Salazar Mejía (Director de Cultura, Ancash), Jorge Millones, Jorge Luis Roncal, Linda Lema Tucker, Jesús Raymundo Taipe , Augusto Del Valle Cárdenas, Hugo Aldave Herrera, Víctor Samuel Rivera, Jaime Pulgar Vidal, Elsa Valer Weiss, Walter Twanama, Manuel Benza Pflucker, Barbara Zavala Solimano, Martín Moreyra, Marco Berrocal, Bertila Murrugarra Florián, Oscar Ugarte Ubilluz, (siguen firmas)

EGRESADOS: Indira Huilca, José Carlos Agüero Solórzano, Flora Melina Allemant, Ramón Pajuelo Teves, Marco Huaco Palomino, Jorge Mori, Rosina Valcárcel, Roberto Bustamante Vento, Carmen Willems Delanoy, Fátima Valdivia del Rio, Abel Gilvonio Cárdena, Anahí Durand Guevara, Álvaro Campana, Mirko Solari Pita, Javier Hernández, Manuel Ramos, Rafael Cerpa, Antón Vidal, Jesús Mercedes Benoitez Eleorraga, Martín Moreyra, María Pretell Zubiate, Irma Pflucker, Jorge Chávez Amaya Juan Carlos Ramos Cueva, Claudia Paola Cifuentes Roca, Raphael Barnes, Rosa Vera Solano, Fritz Nimio Villasante Sullca, María Elizabeth Ponce Mariños, Gledy Mercedes Mendoza Canales, Antonieta Pacheco Jara, Carlos Pinto, Antonio Salazar, Rosario Pardo Bautista, Hugo Martel, Martin Othinus, César Zarzosa Gonzalez, Ricardo caro Cárdenas, Susana Ilizarbe, Alonso Chávez Huapaya, Carolina Garay Doig, Beatriz Cerrón, Omayra Chauca Gonzales, Natali Durand Guevara, Juan Fernando Bossio, Álvaro Maurial McKee, Marco Condori Oymas, Marlene Gildemeister Flores, Lourdes Hurtado Mesa, Norah Luna, Alex Alayo, César Zarzosa Gónzalez, Vinicio Coreas, Antonio de Saavedra, Hernán Maldonado, Nathaly Valverde Benalcazar, Fernando Neciosup La Rosa, Leonel Fabian Martinez, Patricia Vera Solano, Juan José Torre, Jesús Casquier Ortiz, Eduardo Carril, Sonia Correa Rospigliosi, Jorge Martín Arredondo, Margo Tulio Rotondo, Lidia Alata Jibaja, Moisés Palomino Medina, Tito Bellido Poma, Carmen Ló, Fidel Gutierrez, Rossell Laberiano, Violeta Chuquispuma Torres, Rosa María Núñez Barrera, Javier Alarcón, Carmen Luz Gorriti, Guillermo Rojas, Christina Chuhue Huamán, Karina Pantaleón Raymundo, Sara Espejo Castro, Carlos Esteban Giraldo, Orlando Corzo, Alonzo Chauca, Carmen Estrella, Eduardo Alberto Barzola, Carmen Heredia Neciosup, Janet Alcántara, Dante Abelardo Urbina Padilla, Jorge Minaya Martínez, Norman Mendoza Roca, Alejandro Abel Ramírez, Celinda Nina, Elizabeth Vara, Pilar Márquez Pineda, Marlene Fabián, Carlos Paguagua, Verónica Advíncula, Clever Reyna, Jorge Barrionuevo, Rodrigo Huamaní, María Angélica Robles, Diego Ayala, Beatriz Córdoba Aquino, Marco Choque, Engels Ortiz Samanamud, Carmen Peredo Cavassa, Gina Agama Hidalgo, Lourdes Hurtado, Carlos Tacuri, Félix Rojas Orellana, Nathali Acuña, Rolando Mondragón Cerna, Lawrence Carrasco Santaya, Claudio Chipana, Richard Lozano Villatty, Luis Carrea Honores, Genaro Caparó Rodriguez, Fernando Rivera Rúa, José Luis de la Vega, Javier Saravia, Arny Sánchez, Jaime Guadalupe, Keyla Barrero, Mapi Lazúrtegui, Tedoro Arevalo, María Elena Saavedra, Aysa Córdova, Analía Luque, José William Pérez, Carlos Alberto Marín, Jorge Rodriguez Rios, Gabriel Salazar Borja , Mónica Quintana Chávez, Walter Silvera, Juan Álvarez Ravelo, Víctor Paima, Jairo Cieza Mendoza, Víctor Raúl Carrascal, Juan Carlos Giles, José Carlos Benavides, José Carlos Zúñiga, Miguel Huamaní, Rafael Nova, María Kathia Romero, Diana Zuzunaga Iberico, Blas Ríos Gil, Mabel Sarco, Camilo Torres, Haydee Chamorro García, Renzo Espinoza Tarazona, Edson Villantoy Gómez, Emilia Salazar Chavez, Adolfo Quiroz Enciso, Omar Portocarrero, André Cabrera, Elián Muñoz Cuadroz, ,Cristina Ascensio Cerda, Katherine Valenzuela Jiménez, Analucia Riveros Caytuiro, Fernando Rivera Castillo, Paco Moreno Tineo, (siguen firmas)

ESTUDIANTES: Mariana Linares, Jean Franco Oré, John Anticona, Daniel Malpartida Victorio, Ana Cecilia Gonzales, Miguel Ángel Arévalo, María Elena Arellano, Hilda Candia Valenzuela, Alonso Chauca, Carolina Merlon, Úrsula Sandoval Portella, Nadia Arrieta, Roy Roger Areche, Liseth Paredes, José Smith Vásquez, Adalid Rentería, Paula Durán, Ruth Lavado, Karim Romero, Eduardo Ramírez Marcos, Víctor García, Lucero Reymundo Dámaso, Jessenia García Neyra, Celinda Perez Cabrera, Alberto Pacheco Benítez, Renzo Loli, Jorge Luis Gonzales Ochoa, Flavio Ramírez muñoz, Miguel Burgos, Brenda Monteagudo Coronel, Augusto Rosales, Kathe Soto, Kevin Ale Aparcana, Miguel Angulo, Javier Hernández Soto, Mario Vásquez Layza, Yuri Lozada Bazalar, Luis Trinidad Abarca, Melanie López del Pozo, Emilia Neyra Rodriguez, Cristina Ascencio, Erika Fernández Rojas, Wilfredo Samuel Chaparro, Keyla Quesquén, Marco Néctar Rodríguez, Elmer Santos Vargas, Mauro Condori, Ricardo Rivas, Ale de la Cruz, Elmer Santos Vargas, Martín Navarro Gonzales, Vanessa Utrilla Calixto, Roxi Ccahuana Becerra, Alan Tomaylla Guzmán, Natalia Haro Carrasco, Piter Vega, Katya Zevallos Ynmenso, Esmeralda Carbajal, Cris Martin, Eveling Sánchez Felipa, Franklin Pacuri, Giovanna López Díaz, Marycielo Palomino, Franz Beyer, Victor Cardenas, Kristina Porras Alberca (siguen firmas)

ZENÓN DEPAZ: NUESTRA PROPUESTA PARA LOS DOCENTES, ESTUDIANTES Y TRABAJADORES DE SAN MARCOS

NUESTRA PROPUESTA A LOS DOCENTES, ESTUDIANTES Y TRABAJADORES DE SAN MARCOS
En San Marcos estamos de ACUERDO en postular al Rectorado al Dr. Zenón Depaz Toledo, investigador con amplia y reconocida experiencia en gestión de la Educación Superior, numerosas publicaciones sobre filosofía, sistemas educativos e identidad, y una trayectoria de permanente defensa de la Universidad Pública.

En la universidad mayor del Perú, estamos de ACUERDO en postular al vicerrectorado, al Dr. Julio César Santiago Contreras, eminente científico, especialista en Química, con posgrados en Suiza y el Japón, extensa trayectoria en gestión de la investigación y valiosas investigaciones patentadas, y al Dr. Pedro Mendoza Arana, docente distinguido de Medicina por más de 25 años, con posgrado en planificación y finanzas en salud en Inglaterra, vasta experiencia en gestión y múltiples publicaciones.

En la primera universidad de América, estamos de ACUERDO en proponer el rediseño de la administración, para simplificar y transparentar los procesos y estructuras, haciendo que permitan el logro de los objetivos académicos. Pondremos en marcha el gobierno electrónico; manejaremos un presupuesto por resultados, con metas e indicadores de logros; guardaremos un estricto respeto de la carrera administrativa y el mérito; desarrollaremos una gestión participativa y combatiremos sin tregua la corrupción
¡ San Marcos se renueva para contribuir a cambiar el país !
En San Marcos estamos de ACUERDO en promover la mejora sustantiva de la calidad académica, fortaleciendo la investigación, el posgrado y el trabajo interdisciplinario, y asegurando que el trabajo académico aporte a las tareas del desarrollo nacional y estimule la vida cultural del país. Construiremos unos Estudios Generales de calidad, con cinco grandes áreas académico-profesionales, y vincularemos la investigación con el posgrado. Vamos a potenciar el Centro Cultural, generando espacios para el arte y la creación.

Nos debemos al país, y estamos de ACUERDO en crear un Centro de Altos Estudios Estratégicos con orientación interdisciplinaria. Desarrollaremos un parque científico tecnológico empresarial. Estableceremos un programa de becas para profesores y estudiantes, propiciando la internacionalización y el intercambio docente y estudiantil. Buscaremos la acreditación de todos los programas, convirtiendo la autoevaluación en un potente mecanismo de movilización institucional y participación para decidir el tipo de universidad que queremos construir
¡ Se abren nuevos tiempos en San Marcos, tiempos de esperanza !
Defendemos la universidad pública y estamos de ACUERDO en crear mecanismos de reconocimiento económico y moral de la producción académica, sanear los bienes de la universidad, poniéndolos en valor, y proveer a los trabajadores el acceso a capacitación y pasantías, para terminar con las prácticas de clientela y exclusión.

Estamos de ACUERDO en que el rectorado tenga como prioridades: negociar con el Gobierno la homologación salarial docente y asegurar mejores condiciones para los cesantes, con un fondo de compensación digno y mediante la creación de una Derrama Universitaria. Estamos decididos a renegociar con la Municipalidad de Lima la pronta finalización de las pistas adyacentes y construcción del muro perimetral y puertas de acceso. Buscaremos que nuestro rector sostenga una interlocución permanente con los niveles de decisión política nacional y de universidades del país y el extranjero, para reposicionar a San Marcos como universidad líder y protagónica de la vida nacional.

Sábado, 2 de julio de 2016



jueves, 14 de julio de 2016

"ZENÓN DEPAZ: su vocación de diálogo antes que todo"

“El problema en toda universidad es de la calidad académica. Hay que apuntar a elevar la calidad académica y hacer más eficiente la administración. Proponemos un gobierno electrónico basado en cero papeles y transparencia”.

SITUACIÓN DE DOCENTES MAYORES DE 70 AÑOS
“Este problema proviene de la ley. Asumimos que los docentes cuanto mayores son, su vocación es más bien la academia y no el ejercicio de cargos. Nos comprometemos a una activa interlocución con el gobierno central para solucionar este problema lo más pronto posible”.
VINCULACIONES CON MOVADEF
“Nosotros dialogamos con todo aquel que quiere dialogar. Lo único que excluimos son a los intolerantes. Queremos una sociedad inclusiva. Pero mi posición frente a Sendero Luminoso siempre ha sido de oposición activa. Con las ideas hay que debatir no condenarlas”.
PRINCIPALES PROPUESTAS
“Mas que las obras, que las verán en nuestra gestión, ponemos por delante nuestra vocación de diálogo. Además de tener una absoluta transparencia. Hacemos lo que decimos y decimos todo lo que hacemos”.
*La nota completa la pueden leer aquí en el diario Trome











martes, 12 de julio de 2016

ZENÓN DEPAZ en mesa redonda del diario La República

Propuestas de los candidatos al rectorado de la Universidad de San Marcos
Escribe: Carlos Contreras
El próximo domingo, 41 mil estudiantes y 2 mil 300 docentes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) participarán en un hecho trascendental: elegirán mediante voto universal a sus autoridades. Debido a ello, La República organizó una mesa redonda en la que 3 de los 7 postulantes al rectorado expusieron sus propuestas. Ellos son Zenón Depaz, Orestes Cachay y Víctor Peña.

1. Posición sobre la Ley Universitaria
Zenón Depaz: La ley fue promulgada hace dos años y viene a saldar en parte un vacío muy sensible en la universidad peruana. La ley anterior era del año 1983, pero su espíritu era de los años 20. La norma trae avances importantes como el voto universal, que nació en San Marcos, y la articulación de la acción universitaria a escala nacional y regional, por lo que elige a 12 universidades considerándolas emblemáticas. Por ello, lo primero que hay que hacer es cumplirla a cabalidad (...)
Orestes Cachay: La ley tiene aspectos favorables y otros que necesitan ser modificados, como el artículo respecto a la edad de los docentes para permanecer en la universidad (...) Otro aspecto vendría a ser la autonomía que requiere la Sunedu (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria). Su dependencia del Ministerio de Educación genera burocracía en el trámite de los acuerdos que toma la Asamblea Universitaria (...)
Víctor Peña: Nuestra posición es concreta: cumplir y mejorar la Ley Universitaria, así sea reglamentista. Los que la critican, al final terminan justificando la labor de la ex ANR (Asamblea Nacional de Rectores), responsable del difícil estado de las universidades. Proponemos una reingeniería de la Sunedu, reemplazándola por un Consejo de la Educación Superior que garantice un idóneo manejo de la supervisión y un tribunal ético que resuelva discrepancias. La Sunedu no ha mantenido una autonomía.
2. Prioridades en los primeros 100 días
Zenón DepazLo que la comunidad sanmarquina y el país esperan son señales efectivas de cambio (...) Por eso vamos a establecer una auditoría financiera y académica porque tenemos serias dudas en relación al manejo de grados y títulos. Otro tema sensible a resolver es la inseguridad generada por una bomba de tiempo que nos dejaron las gestiones anteriores: el cerco perimetral derruido por el mal entendimiento con el municipio de Lima (...) El rectorado hará respetar los intereses de San Marcos. Se declarará en emergencia la administración, que es engorrosa y nos hace perder financiamiento externo para la investigación. También simplificaremos al extremo los procesos y los transparentaremos. Nada debe ser oculto: ni procesos financieros ni sueldos.
Orestes Cachay: Recuperaremos lo que se perdió en la gestión anterior (de Pedro Cotillo). Ejecutaremos de inmediato un concurso de ascenso de docentes. Tenemos, para eso, presupuesto de entre 4 y 5 millones de soles que se han venido perdiendo. Y este año, ya estamos en julio, debe ser una acción de prioridad. Otro punto es coordinar con los decanos y hacer un diagnóstico de sus facultades para determinar sus necesidades y programarlas a corto, mediano y largo plazo. La idea es salir del rectorado dejando obras en ejecución. También se empezará el gobierno electrónico, cero papeles. Un tema más es realizar alianzas estratégicas con instituciones como Google y Microsoft, que nos puedan dar licencias gratuitas (...)
Víctor Peña: Se activarán y organizarán los concursos, promociones y ratificaciones de docentes que están detenidos más de dos años por la necedad de la anterior gestión. La importancia de esto radica en que son el sustento del desarrollo académico de toda universidad. También pediremos la homologación de los haberes de docentes sanmarquinos como parte del programa de fortalecimiento. Propondremos la organización de un sistema de becas para el desarrollo de tesis de pregrado y posgrado. Revisaremos los conceptos del TUPA que tiene un tarifario con cobros absurdos. Y se creará una administración para el manejo de los fondos concursables de los docentes que logran recursos.
3. Cese de docentes mayores de 70 años
Zenón DepazDebo recordar que esta decisión del retiro de los docentes de 70 años fue introducida en el texto de la ley, exactamente la última noche de su discusión (en el Congreso) y cogió de sorpresa a todos. Nadie discute el cese. El problema está en las condiciones (...) En San Marcos, la Asamblea Estatutaria ha tomado provecho de los márgenes de acción que deja la ley y ha establecido un cronograma de transición. El próximo año estarán cesando los docentes mayores de 80 años y que tienen un régimen pensionario que les da sus mismos sueldos. El problema va a empezar en el 2018 (con los de 75). Pero la propia ley ha previsto también que la universidad retenga a estos docentes en un número equivalente al 10% del total. Por nuestra parte buscaremos retener a la mayoría. Vamos a negociar una compensación por tiempo de servicio con el gobierno y el establecimiento de una Derrama del docente universitario.
Orestes Cachay: Este es un problema social. Hay que retirar, pero con cierto respeto y dignidad. Un profesor mayor de 70 años que no está preparado psicológicamente para retirarse entra en depresión al ver que, de ser principal y ganar 6 mil 700 soles, pasa (si está en la ONP o AFP) a recibir 800 soles. Lo que se propone es crear un fondo intangible que permita un retiro digno del docente. Este se puede captar de 1% del presupuesto que tiene la universidad (...) Pensamos también en un centro de esparcimiento y fondo de sepelio para ellos.
Víctor Peña: Solicitaremoas al Congreso la derogación de una parte del artículo 84 de la ley, porque la UNMSM ya cuenta con procesos de ratificación para establecer si un docente está apto para seguir enseñando (...) Y si bien estos procesos no han sido llevados de manera adecuada, pueden ser solucionados con veedores que puede acreditar la Sunedu para así garantizar la transparencia. No creo en el cronograma aprobado porque el MEF aplica la ley y esta dice que se cesa a los 70 años.
4. Medidas en favor de los estudiantes
Zenón DepazNuestro compromiso con los estudiantes es total, por convicción (...) Los estudiantes son el alma de la universidad y los docentes tenemos el encargo de formarlos. Felizmente esto en San Marcos se da en buenas condiciones (...) Somos conscientes también de que hay otro tema, el de la equidad, por lo tanto vamos a proveer un conjunto importante de becas de estímulo a los alumnos. San Marcos cuenta con recursos para ello. Vamos a rediseñar las condiciones de seguridad y ampliaremos la vivienda y el comedor.
Orestes Cachay: Los estudiantes requieren una mejor atención en la entrega de sus alimentos porque gran parte son de provincias y usan el comedor. Lo que pasa es que San Marcos en el momento de comprar sus insumos adquiere unos de primera calidad y paga el justiprecio, pero cuando estos llegan no cumplen las condiciones. Hay que supervisar lo que se recepciona y va a la cocina. Lo mismo pasa con el tema de la vivienda que es deprimente. Así no se puede albergar a nuestros estudiantes (...) Otro de los problemas es la parte de la seguridad. Haremos una redistribución del personal para ver cómo la hacemos más óptima, sobre todo en el aspecto interno. Además, a los estudiantes hay que motivarlos en la parte de la formación de círculos de investigación, darles laboratorios y herramientas.
Víctor Peña: (...)Para que los estudiantes encuentren una fuente de temas para realizar las llamadas tesis a fin de obtener el pregrado, según la ley hace falta que la universidad estructure y complete un sistema de innovación física de acuerdo a su importancia estratégica y sus prioridades. Para ello el estudiante tesista deberá contar con alguna fuente de financiamiento interna de la universidad, todo a través de concursos de propuestas. Proponemos la institucionalidad de becas para tesistas, tanto de pregrado como posgrado. La activación de programas de desarrollo académico que permitan a los estudiantes encontrar facilidades para movilidades e intercambios estudiantiles.

domingo, 10 de julio de 2016

ZENÓN DEPAZ: LA UNIVERSIDAD EN EL PERÚ: SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS.*

El lugar de la universidad

TODAS las sociedades han contado con gente capaz de otear horizontes mayores que el común de los sujetos, tanto por la intensidad de la mirada, capaz de penetrar más allá de las apariencias que colman a los demás, como por la extensión espacial y temporal que suelen abarcar. Se les ha denominado sabios, y así se los ha apreciado, intuyendo que su función permitía la pervivencia del conjunto al dotarle de metas mayores y hondas raíces ancladas en la memoria, que también se ocuparon en cultivar. En la moderna sociedad secularizada se espera encontrarlos en la universidad, institución cuyo encargo es precisamente superar las estrechas miras de la existencia cotidiana abrumada por las urgencias inmediatas, para abarcar el horizonte tanto contemporáneo como histórico, y señalar la posición que ocupa la colectividad a la que sirve, proponiéndole los rumbos a seguir. Tal encargo esencial adquiere dramático significado en un país empobrecido como el nuestro, cuyo destino decidimos en un mundo marcado por profundas asimetrías en las correlaciones de poder, así como por tendencias estructurales a la exclusión de las mayorías y las colectividades débiles..


En su condición de institución que cultiva el saber, con vocación universal, la universidad es un espacio en el que sujetos diversos, que reconocen y producen saberes igualmente diversos, se comunican sobre la base de una asunción que está en los orígenes mismos de la racionalidad académica, consistente en suponer que la diversidad halla un terreno común en el diálogo, es decir en la circulación del logos (que es lenguaje y razón), a través del discurso argumentativo, que exige demostración y prueba de lo que se dice, de tal manera que cualquiera de los participantes del diálogo pueda, partiendo de las premisas establecidas y siguiendo la lógica argumentativa, corroborar las conclusiones o descartarlas.

La función reflexiva que asume la comunidad universitaria, deberá pues promover el diálogo, la discusión racional, sobre su propia condición y posición, siguiendo ese viejo mandato de “conócete a ti mismo”, fuente de toda sabiduría, atendiendo a la vez a la marcha del mundo en que vivimos. Es decir, deberá atender tanto al entorno hoy en acelerado y constante cambio, como a la propia condición de la universidad, a fin de garantizar un posicionamiento pertinente a ese entorno, como comunidad que tiene el encargo de cultivar la racionalidad crítica, una perspectiva de aliento universal y el diálogo fecundo de discursos y perspectivas diversas, tarea esta de honda repercusión en nuestras posibilidades de desarrollo como comunidad multicultural.

La universidad moderna, regida por la idea kantiana de razón y la noción humboldtiana de cultura, produjo elites y conocimiento (los dos grandes aportes que espera de ella la sociedad a la que sirve) en marcos ontológicos (idea de su ser) y epistemológicos (noción del conocimiento) relativamente estables. En el umbral del Siglo XXI, la revolución tecno científica que la universidad contribuyó a generar, ha dislocado su posicionamiento espacio temporal, tornando compleja la comprensión de lo que ella es, en tanto experimenta un acelerado proceso de masificación y creciente heterogeneidad institucional, acompañado de la irrupción de la dimensión virtual como soporte y contenido educativo. Asimismo, la explosión del conocimiento, de los paradigmas en que discurre, y con ello de la noción misma de verdad, presiona en dirección de un radical replanteamiento del sentido de los procesos y estructuras académicas universitarias. Así desprovista de anclajes ontológicos y epistemológicos estables, la universidad experimenta además el impacto decisivo de la noción técnico-burocrática de excelencia y rendimiento, que hoy la impregna contribuyendo a su mayor complejidad y situándola en una encrucijada en cuanto a la comprensión de su propia naturaleza.

La estructura institucional de la universidad, así como sus mecanismos de gestión, no son parámetros inconmovibles que haya que evaluar en sí mismos como si se tratara de fines; ellos son estrictamente instrumentales, es decir tienen la condición de medios, y como tales son enteramente modificables en función del cumplimiento de los fines académicos que legitiman socialmente a la universidad.

Pues bien, la revolución tecno científica contemporánea plantea un conjunto de retos a la universidad peruana, tanto en lo que respecta a sus relaciones con el entorno como en lo que se refiere a sus funciones sustantivas de docencia, formación profesional e investigación. La universidad ha perdido su condición de institución que monopoliza el saber científico. Ella funciona ahora en un contexto saturado de información, lo cual exige replantear su estructura académico institucional de raigambre positivista, rígidamente compartimentalizada en áreas de saber que se mantienen separadas, con tendencia a la atomización; así como los términos de la formación que imparte, ya sea en lo relativo a perfiles curriculares como a modalidades de certificación.

En cuanto a su gestión y organización institucional, la universidad en el Perú arrastra aún la pesada herencia de un alto grado de dispersión, patente en la tendencia a la multiplicación y atomización de facultades, muchas de las cuales albergan una sola especialidad, en una lógica de virtual autarquía académica que acentúa el ensimismamiento que ella padece, debilitando la posibilidad de un trabajo académico coordinado, ubicándonos así a contracorriente de las tendencias epistémicas contemporáneas, que exigen interdisciplinariedad y flexibilidad, en una perspectiva holística, integradora.

Hoy en día se necesita esquemas institucionales y curriculares integradores y flexibles, que permitan una formación integral, que abarque tanto competencias académicas, personales y de desarrollo social, como competencias emprendedoras. Igualmente es preciso tomar en cuenta una creciente demanda de educación permanente y constante actualización que el mundo del trabajo y el saber siempre cambiante traen consigo, lo cual repercutirá en una mayor diversificación de certificaciones y en el incremento de la importancia cualitativa y cuantitativa de los postgrados. Del mismo modo, la necesidad de insertarnos con autonomía en las fronteras del conocimiento avanzado exige incorporar las nuevas tecnologías de información y, sobre todo, otorgar absoluta prioridad a la investigación como función clave de la universidad de hoy.

Todo ello plantea la necesidad de establecer instancias de aseguramiento y promoción de la calidad académica como política de Estado, que permita remontar el deterioro que su ausencia ha producido. La perspectiva holística, transdisciplinaria, en la formación académica, el fortalecimiento de los postgrados en un lógica de educación permanente, la exploración de modalidades educativas alternativas posibilitadas por la informática, el trabajo de investigación interdisciplinario y la diversificación de opciones de cualificación, deberán ser atendidos en términos prospectivos como orientaciones estratégicas para la definición de políticas de Estado en la educación superior, a fin de asegurar su calidad.

Por otra parte, en la definición de las políticas de aseguramiento de la calidad académica, es preciso tener clara conciencia de que la importancia adquirida por la tecno ciencia como factor de poder en el mundo moderno, presiona por la introducción en el ámbito universitario de los criterios de rendimiento y eficacia como patrones de calidad con pretensiones sustantivas. Términos como adaptación, competitividad, supervivencia, logro y rendimiento, provenientes del mundo militar y empresarial, han sido incorporados, frecuentemente de modo acrítico, en el vocabulario universitario, induciendo al fortalecimiento de una visión estrechamente tecnocrática de las tareas universitarias, perdiendo de vista que tales nociones operatorias adquieren su orientación y predominio desde un horizonte político cultural -y en última instancia valorativo- que es preciso reconocer para evaluar en qué medida su imposición favorece el desarrollo de nuestras potencialidades como colectividad. A la universidad le corresponde también aquella tarea de tematizar con sentido crítico los horizontes de sentido en que discurre la acción. Se trata de una tarea de importancia capital para definir las condiciones de posibilidad de nuestra posición autónoma en el mundo contemporáneo.

Desde la década pasada, hay, de hecho, una visible presión sobre los decisores de política en las universidades, en el sentido de una evaluación permanente de la calidad académica y de la gestión. Se trata de una tendencia proveniente de espacios mayores a los del ámbito nacional. Una tendencia manifiesta como parte del proceso de globalización que se ha acentuado en las últimas tres décadas sobre la base de la entrada en escena de nuevas tecnologías de manejo de la información y las comunicaciones que dan acceso a información abundante en tiempo real.

Tratándose de una tendencia internacional, la evaluación de la calidad académica y de la gestión como soporte de ella se efectúa atendiendo a algunos estándares igualmente compartidos por la comunidad académica internacional, los mismos que se operativizan en un proceso denominado acreditación. Es de notar que esta es una tendencia que habiendo tomado cuerpo en la esfera de la producción actualmente se manifiesta en todos los ámbitos de la acción social.

Vivimos en una época caracterizada por la tendencia a la conversión de todo lo disponible en recurso. Así, la modernidad ha convertido la naturaleza en “recursos naturales”, dispuestos para ser explotados. En esa perspectiva el propio ser humano se ha convertido en un recurso, cuyo empleo debe ser “optimizado”; se habla así de “recursos humanos”. Teniendo enfrente recursos se supone que lo que corresponde es emplearlos con el mayor grado de eficiencia, de modo que puedan rendir lo más posible. Es la lógica del sistema, que algunos reproducen sin percatarse de ello. Como se sabe, la eficiencia se suele definir como el logro de ciertos objetivos con el menor número de recursos posible. Lo cual permite hablar de la “productividad” de aquellos recursos; la misma que debe ser evaluada de continuo. En esa lógica, los conocimientos también constituyen recursos. Más aún: constituyen el principal recurso; aquel cuya aplicación permite mejorar la productividad de los otros recursos.

Se trata, por tanto, de una tendencia que no podemos ignorar; de exigencias y retos que no podemos dejar de afrontar. Lo que sí nos corresponde como comunidad universitaria, es afrontar estas exigencias de manera crítica, con definiciones propias de las variables a elegir para evaluar la calidad académica. Tomar prestadas definiciones producidas sobre este tema en otros países, sin haber evaluado su pertinencia al nuestro, revelaría una inaceptable incomprensión de lo que está en juego en este terreno.

Inevitablemente, alguien debe definir los criterios con los cuales juzgar la calidad académica. Si no lo hiciéramos nosotros, lo harán otros, imponiéndonos sus términos, que bien podrían no ser del todo adecuados para construir la universidad que queremos. Por tanto, es (o debería ser) obvio que la definición de los criterios de calidad académica que serán aplicados en una universidad suponen una discusión detenida de qué tipo de universidad queremos, lo cual, a su vez, implica definiciones básicas de qué tipo de país queremos construir, sobre la base de una comprensión lúcida de en qué mundo vivimos y cuáles son sus tendencias fundamentales.

Al procesar una discusión de ese tipo, lo que estaríamos haciendo es enjuiciar críticamente la calidad de las orientaciones y procesos académicos, así como los de la gestión académica, tomando como criterio cuán pertinentes son, para la construcción del país que queremos; es decir, atendiendo a su impacto social; a la medida en que permiten fortalecer capacidades productivas, estructuras sociales y patrones culturales inclusivos, condiciones básicas para alcanzar mejores condiciones de vida para todos los peruanos. Procediendo así, actuamos con autonomía. Siguiendo definiciones trazadas por otros, hacemos sacrificio de nuestra autonomía y renunciamos a definir por cuenta propia qué tipo de universidad y sociedad queremos construir.

La universidad y los retos del mundo contemporáneo

El modelo civilizatorio de la modernidad, sobre cuyos alcances hoy se procesa un intenso debate, estableció desde sus inicios una estrecha correlación entre saber y poder, produciendo una revolución epistémica que trajo consigo un tipo de ciencia esencialmente vinculado con la tecnología y la búsqueda del rendimiento. Siguiendo el designio de aquel patrón civilizatorio que se ha extendido a escala planetaria, efectivamente el saber se ha convertido en clave de poder: En la escena contemporánea los países tienen un margen de juego directamente proporcional a su capacidad de producir ciencia y tecnología. Por tanto, en un mundo marcado por tendencias estructurales a la exclusión, las colectividades que no cuentan con una elite académica científica competente, con capacidad de producir saber riguroso y tematizar con autonomía los horizontes de vida en que discurre la acción, están en grave riesgo en cuanto a su viabilidad. Por ello, la educación superior pasa objetivamente a ser un delicado tema social y, su inclusión, un inobjetable indicador de seriedad de cualquier discurso o agenda de política nacional.

Se atribuye a Francis Bacon, filósofo inglés del Siglo XVII, haber sentenciado: “Saber es poder”. Se trata de un apotegma que caracteriza inmejorablemente el espíritu que anima a la ciencia, referente decisivo del horizonte de sentido que sostiene a la modernidad. En efecto, la ciencia moderna, a diferencia de los tipos de saber predominantes hasta entonces, se concibe ante todo como un saber cuyo valor se define por su rendimiento, por su capacidad de proveer el control de la naturaleza, convertida en un arsenal de recursos, estableciendo los procesos conducentes a ello.

Premunida de aquella voluntad, la ciencia moderna mostró desde sus orígenes una esencial dimensión tecnológica, vinculada al aumento de la productividad como objetivo de la acción. A estas alturas de la historia el imperio global de aquel tipo de saber constituye un hecho decisivo en la definición de las posibilidades de vida que afrontan los seres humanos, aún para aquellas que aspiran a proyectar horizontes de sentido alternativos para la acción.

En tal sentido, es preciso comprender que, en la denominada “sociedad del conocimiento”, la ausencia de políticas de Estado que promuevan el desarrollo de una base científico tecnológico propio constituye la más seria amenaza a la viabilidad de una comunidad política.

Corroborando la estrecha vinculación entre el poder y la capacidad de producir saber, los rankings universitarios mundiales elaborados con el inicio de este siglo, reproducen el mapa del poder en el escenario global. La participación de América Latina es de escasa relevancia. En el ranking de la Universidad de Jiao Tong, de Sanghai, apenas siete universidades aparecen entre las 500 primeras. Europa y América del Norte ubican alrededor de 400 universidades, ratificando el predominio global de su potencial científico tecnológico. Es también de interés que los países emergentes de Asia Pacífico, cuentan en ese ranking con algo más de 90 universidades. Se trata de países que, partiendo de una situación económica en promedio más precaria que la de los países latinoamericanos, decidieron invertir con prioridad en la educación superior para dotarse de una base científico tecnológica que les permitiera aprovechar los cambios que traía consigo el advenimiento de la sociedad del conocimiento, sustentando su desarrollo económico en la incorporación de alto valor agregado a su oferta de bienes y servicios. Nuestro camino ha sido inverso: desmontamos el aparato productivo que alcanzamos a constituir en la década de los setenta, la universidad pública sufrió un continuo deterioro de su calidad y nuestra economía viró hacia una reprimarización, tendencia marcada por el mayor volumen de inversión en extracción minera.

En ese contexto, la posición de nuestro país es extremadamente precaria. Nuestra producción hoy reprimarizada, proyecta un espejismo de cifras macroeconómicas basadas en el alto volumen de exportación de materia prima no renovable, que no debe impedirnos comprender que tal condición es insostenible a mediano plazo, si no incorporamos valor agregado a nuestra producción, tarea para la cual la universidad es una institución imprescindible.

En tal sentido, un buen criterio para evaluar la seriedad y consistencia de los programas políticos de alcance nacional y de los discursos y acciones en que se traducen, es atender a si cuentan con definiciones de qué hacer para dotarnos de aquel soporte científico tecnológico, qué hacer para desarrollar instituciones de educación superior de alta calidad, condición de posibilidad de nuestro bienestar colectivo.

Las tendencias a considerar

Notables cambios han ocurrido en los patrones de vida y expectativas de la gente durante las últimas décadas. Tales cambios que abarcan las relaciones interhumanas -especialmente en el mundo del trabajo-, las del hombre con la naturaleza, así como el campo del saber, no tienen parangón en la historia previa. Ellos han sido desencadenados por mutaciones ocurridas en la base tecno científica de la sociedad contemporánea, las cuales tienden a producirse con una celeridad cada vez mayor.

El campo del saber cambia y crece vertiginosamente: Las revistas especializadas científicas han pasado de 10 mil en 1900 a más de 100 mil en la actualidad. Refiere Joaquín Brunner que tan sólo en matemáticas se publica anualmente alrededor de 200 mil nuevos teoremas y que desde los años 90 más de un millón de artículos aparecen en las revistas especializadas de química. Considerado en su conjunto, se calcula que el saber especializado logró duplicarse, desde inicios de nuestra era, recién a mediados del Siglo XVIII, precisamente cuando tomaba cuerpo la ciencia moderna. Volvió a duplicarse 150 años después; luego en 50 años y ahora se calcula que ocurre cada cinco años. De continuar las actuales tendencias que muestran oleadas tecnológicas de ritmo y lapso de recurrencia cada vez más acelerados, se calcula que alrededor del año 2020 se duplicará cada 73 días. Estamos pues en carrera contra el tiempo para encarar los retos que tal situación nos plantea. Si queremos evitar el destino de sociedad debilitada, descartable y colapsada, necesitamos repensar radicalmente la universidad peruana, su estructura, funciones y prioridades en el ámbito nacional.

Los peruanos necesitamos volver a pensar el país y su lugar en el mundo. Requerimos instituciones capaces de apropiarse de aquel saber, seleccionarlo, interpretarlo, asimilarlo y participar con prioridades propias en su producción, instituciones de educación superior con capacidad de producir conocimiento pertinente y de óptima calidad. En ello se juega nuestro destino. Para eso necesitamos evaluar cuidadosamente, sin mistificaciones, la actual situación de la universidad, apreciando con objetividad sus debilidades y potencialidades.

No es posible pensar un desarrollo social sustentable sin el concurso de la universidad, tanto para la formación de elites nacionales y regionales rigurosamente calificadas que conduzcan aquel proceso, como para la producción de saberes del más alto nivel que incorporen valor agregado a nuestra producción hoy reprimarizada. Por ello, es vital para los peruanos contar con universidades capaces de asimilar el saber contemporáneo y adaptarlo a las necesidades del país y sus regiones, estableciendo nexos con la práctica social -en particular la producción material y simbólica- y nuestras raíces culturales.

La universidad pública tiene importancia decisiva para el desarrollo del país: No sólo porque contribuye a su democratización, promoviendo ascenso social mediante la formación de cuadros calificados, sin otra condición que su competencia académica, sino porque genera conocimiento en áreas de valor estratégico, que frecuentemente exigen alta inversión en capacitación y logística, como las ciencias básicas y las tecnologías, a las que la lógica cortoplacista del lucro con que en nuestro medio se tiende a fijar las prioridades en la inversión privada no podría atender.

En una sociedad caracterizada aún por una injusta distribución de la riqueza, con contrastes sociales muy marcados y un grueso sector de la población en situación de pobreza o de pobreza extrema, la universidad pública facilita el ascenso social de los sectores menos favorecidos, al hacer posible su acceso a la educación superior sin otra condición que sus méritos y capacidad intelectual, con lo cual también permite un más amplio desarrollo de las potencialidades humanas con que cuenta el país. Conviene también tomar en cuenta que el retorno de la educación superior en términos de empleabilidad es aproximadamente el triple del de la educación secundaria, lo cual ciertamente da cuenta de la existencia en la base de un severo problema en la distribución del ingreso, pero al mismo tiempo corrobora que la educación universitaria abre mayores posibilidades de saldar aquellas brechas para los que acceden a ella.

En tal sentido, la función democratizadora de la universidad pública pasa ahora de manera decisiva por el cuidado de su calidad académica, la cual está hoy en relación directa con el desarrollo de la investigación y la capacidad de producir conocimiento.

La situación en que nos hallamos

La estructura de la educación superior en el Perú es vetusta: Atendiendo a los dramáticos cambios ocurridos en el mundo (en cuya base está la revolución tecno científica) todos los países del área han renovado su legislación para afrontar los retos de la calidad académica. Nuestra Ley Universitaria, promulgada en 1983, muestra un sensible retraso, que su orientación acentúa más aún, pues fue diseñada siguiendo el modelo reformista de Córdoba, de la segunda década del siglo pasado.

La Ley Universitaria N° 23733 de 1983, inspirada por Luis Alberto Sánchez. Ley que marcó el rumbo de la universidad peruana plasmando con retraso un programa anti oligárquico, que entendía la democratización de la universidad, en primer lugar como resguardo de su autonomía para definir los términos de su desarrollo, y, por otro lado, como promoción de la participación de los estamentos universitarios en un gobierno sustentado en mecanismos de decisión asambleísticos. Dicha ley no prestaba mayor atención al tema de la calidad académica, precisamente cuando por la irrupción de la denominada sociedad del conocimiento pasaba a ser el eje de definición del alcance democrático de la universidad, y en particular de la universidad pública. Aquella ausencia fue fatal para el posterior curso de la universidad en nuestro país.

Aquella ley sufrió luego múltiples modificaciones parciales (ver Anexo) para ser acomodada a la presión de las circunstancias, cuando no de los intereses políticos en juego. Ello sólo consiguió ahondar su incoherencia. La disposición legal de mayor efecto en tal sentido fue el Decreto Ley N° 882, emitido por Fujimori en 1996 para facilitar la apertura de universidades privadas sobre la base de incentivar el lucro. En ausencia de mecanismos mínimos de garantía pública de la calidad de la oferta educativa, aquella norma ahondó los efectos negativos del modo en que la Ley Nº 23733 definió la autonomía universitaria, convirtiéndola en una suerte de patente de corso que condujo a la proliferación de una oferta educativa universitaria deleznable que hoy inunda el país.

Se trata por tanto de un marco legal inadecuado para resolver los problemas más saltantes que afronta hoy la universidad peruana, afectado además de una incoherencia crónica. Por ello, su renovación es una tarea urgente.

Hay 112 universidades en el Perú (36 públicas y 76 privadas), otras 22 (4 públicas y 18 privadas) están en proceso de implementación. Algunas otras han sido creadas recientemente por Ley. Además, hay 38 filiales reconocidas (de grandes dimensiones) y muchas más funcionando informalmente. (1) Todas las regiones cuentan con universidades públicas (en varias hay 2 o más), y en todas hay muchas privadas e incontables filiales. Por tanto, el problema principal no es de cobertura sino de calidad. (2)

Los sucesivos gobiernos, en las últimas tres décadas, han ahondado la crisis de la Universidad Pública creando, demagógicamente, nuevas universidades de ese tipo (3), en condiciones deleznables y con consecuencias tan lamentables como las tres muertes registradas en Huancavelica en protestas de la población por la mutilación de la universidad pública allí existente, para crear otra nueva en Tayacaja. (4)

Los grados (incluyendo postgrados) y títulos, en todas las universidades y sus filiales, se otorgan “a nombre de la Nación”, sin garantía alguna de su confiabilidad, configurándose así, en la mayoría de los casos (sobre todo en las universidades privadas “con fines de lucro”) una situación de estafa a gran escala, con grave daño del país.

La universidad pública se halla igualmente afectada por la mercantilización de sus funciones (tendencia favorecida por el bajo presupuesto que recibe del Tesoro Público), que abarca desde la institucionalización de los “Centros Preuniversitarios” (con detrimento del principio de equidad en el acceso) hasta la comercialización de títulos y postgrados (con menoscabo de su nivel académico).

Esa situación, favorecida por el desinterés del Estado, ha conducido a su captura por grupos corruptos y académicamente mediocres, de interés clientelar, sin proyecto de universidad ni de país, que basan su acceso al poder en la corrupción sistemática de los representantes estudiantiles que los eligen. Se trata de una situación que escasas excepciones confirman como generalizada.

La universidad en el Perú se halla en crisis, mercantilizada y, en el caso de las universidades públicas, en una suerte de autismo paralizante, copada por redes de interés corporativista y clientelar, sin capacidad de redefinir su estructura y sus funciones, para incidir de manera activa en el curso de la sociedad circundante.

En esas condiciones, la investigación científica tiene escaso -y frecuentemente nulo- desarrollo, y el nivel académico de docentes y estudiantes tiende al deterioro, con resultados como los que muestran los docentes de la Educación Básica, egresados de universidades.

La crisis de la universidad en el Perú es, pues, severa y tiene a la base la carencia de políticas de estado para su desarrollo. No obstante, si pensamos seriamente en el desarrollo nacional, el concurso de las universidades (sobre todo las públicas) es esencial. Lo confirma la experiencia de todos los países que han logrado desarrollarse, pues ello es imposible sin producción de ciencia y tecnología, y formación de una elite dirigente del más alto nivel, funciones que corresponden a la universidad.

Desde mediados de los años 70 el país siguió un curso de inserción en la economía mundial, con subordinación a los ejes de poder global, asumiendo el papel de proveedor de materias primas y mano de obra barata, reprimarizando su aparato productivo. Es en esas condiciones que la Universidad perdió toda relevancia.

El nuevo escenario

Se ha abierto la posibilidad de un cambio en las orientaciones básicas de las políticas de estado en el Perú. Han sido propuestos como ejes de política estatal: 1) la redistribución de la riqueza, con mayor impulso de las políticas sociales, y 2) la reorientación del aparato productivo, en el sentido de una incorporación progresiva de valor agregado en la producción. Ambas orientaciones confluyen en la necesidad de introducir cambios en la Universidad, institución que favorece mayores grados de equidad social (pues promueve el ascenso social y es el nivel educativo con mayor tasa de retorno económico) y a la que corresponde producir el conocimiento que incorpore valor agregado a nuestra producción.

Se ha abierto, por tanto, la posibilidad de una reforma de la Universidad, que debería traducirse en un nuevo marco legal para ella, que reemplace al actual que ha devenido obsoleto y perjudicial para su desarrollo.

Elementos para una agenda de Reforma Universitaria

En el caso de las universidades públicas, (5) la reforma supone: A) Definición de políticas de estado para el impulso de la Educación Superior y B) pleno apoyo estatal para el cumplimiento de sus funciones.(6) Exige también pensar estas instituciones a escala nacional, generando C) un sistema universitario nacional,(7) articulado por macro regiones, con liderazgo de universidades de carácter emblemático, donde se dé prioridad a la investigación y los posgrados. Deberá también D) rediseñar sus mecanismos de representación y gestión, favoreciendo la más amplia participación de la comunidad universitaria, así como E) una gestión transparente y por resultados, con indicadores de eficiencia y rendición de cuentas al país.

Se ha abierto la posibilidad de una renovación de la Educación Superior peruana, con liderazgo de las universidades públicas. De no concretarse pronto, su crisis se ahondará, con efectos de largo plazo, afectando también las posibilidades de desarrollo del país. La comunidad universitaria nacional deberá promover esa renovación, constituyendo un movimiento universitario (con docentes y estudiantes), con un programa de cambio y voluntad política para llevarlo adelante.

                                                                                                           Chaclaq ayllu, Setiembre, 2011

Notas Finales

* Disertación realizada en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades. Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle. 5 de septiembre del 2011. Publicada con autorización del autor.

(1) Si sumamos a las 112 universidades ya reconocidas, las 22 a las que eufemísticamente CONAFU denomina “en proceso de implementación” y las 38 filiales (la mayoría de ellas con dimensiones de ciudad universitaria), tenemos 172 instituciones universitarias funcionando efectivamente en el país. Si tomamos en cuenta que 11 más se hallan en trámite de autorización y otras 9 en espera, la situación adquiere dimensiones de catástrofe nacional en términos de cuidado de la calidad académica. Además, CONAFU registra 5 universidades cuya autorización fue cancelada y otros 25 proyectos de universidad admitidos, a los que denomina “en abandono”.
(2) Este es un punto nodal de las definiciones que hay que tomar sobre la universidad, pues cambia por completo las prioridades de la agenda universitaria.
(3) En casi todos los casos siguiendo el “modelo” perverso de convertir una sede universitaria en funcionamiento, como la de la UNT en Huamachuco, la de la UNAMBA en Andahuaylas, la de la UNSAAC en La Convención, la de la UNDAC en Oxapampa, la de la UNAP en Sullana, la de la UNC en Jaén, la de la UNSCH en Huanta o la de San Marcos en San Juan de Lurigancho. Es decir, desmontando lo que debía fortalecerse: que la principal universidad pública de cada región establezca sedes en sus provincias, con especialidades apropiadas a las necesidades del desarrollo de esa zona.
(4) No obstante, el nuevo gobierno ha reincidido, de inicio, en esta tendencia, creando una nueva universidad pública en Chincha.
(5) Es importante centrar la atención en las universidades públicas, no sólo por razones de orden táctico (de viabilidad política de la reforma universitaria), pues no hay que perder de vista que la aprobación de la ley que establecía la elección de las autoridades universitarias por voto universal y directo de la comunidad universitaria fue bloqueada por presiones de los dueños de universidades privadas, muy vinculados a las altas esferas del poder político en el país, sino también porque es preciso no perder de vista que lo decisivo es reformar la Universidad Pública, directamente dependiente del Estado y de valor estratégico para el desarrollo del país. Para el caso de las universidades privadas, bastará, en primera instancia, con que el sistema de acreditación funcione efectivamente, cortando la estafa educativa. 
(6) Obviamente, ello supone un mayor financiamiento y decidido apoyo a la investigación.

(7) Es decir, la autonomía deberá replantearse, siendo condición del sistema universitario, no de cada universidad en particular. No hay otro modo de terminar con el autismo universitario que ha conducido a duplicar innecesariamente la oferta de formación profesional en una misma región o a implementar programas que no guardan pertinencia con las necesidades del desarrollo de la sociedad circundante. Ello supone también contar con alguna instancia de alcance nacional y algunas otras de alcance macrorregional que coordinen la actividad universitaria en el sector público.